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¿Qué tabúes sexuales existen en España?

En este artículo vamos a hablar de los tabúes más arraigados en España y lo dividiremos en dos partes. En la primera hablaremos de los tabúes que tienen los hombres y, en la segunda sección del artículo, lo enfocaremos hacia las mujeres. ¿Crees que conoces todos los que hay? ¿Estás de acuerdo con ellos?
¿Cuáles son los tabúes sexuales de los hombres?

El tamaño: Este es el más típico y del que siempre se habla pero… ¡Basta ya! Lo vamos a comentar rápidamente. Las mujeres le dan más importancia al grosor que al tamaño. ¿Y por qué? Porque si el pene es ancho, la fricción y dilatación interior de la vagina es mayor produciéndoles más placer. Por supuesto que, si tienes la desgracia de tener un micro pene, tendrás que hacer otras cosas para satisfacerla. Pero no tiene mayor sustancia este asunto. La mayoría de las mujeres no quieren que el tamaño se vaya a un extremo o al otro. Los penes muy largos no les acaban entrando enteros porque el interior de la vagina tiene una longitud determinada. Y los que son muy gruesos les pueden hacer daño o no pueden realizar a gusto el sexo oral.
Desconocimiento respecto al sexo: Dicen que el hombre es demasiado impulsivo, que si las hormonas, que si sólo piensan en follar, etc. Perfecto, no negaremos que hay parte de verdad en todo ello, pero una cosa es eso y otra exagerarlo hasta la extenuación. En general, las mujeres están muy contentas con la generosidad de los hombres españoles en la cama, con el sexo oral que les hacen y con cómo calientan sus motores. Si tu hombre no es así, háblalo con él y verás que si le explicas tus necesidades, te comprenderá y seguirá tus consejos. Ahora bien, si a alguien no se le explica lo que te gusta, tampoco se le puede pedir al hombre que haga magia si no sabe que truco debe realizar.
El punto G de los hombres: Muchos hombres tienen miedo de este punto ya que el punto G del hombre se encuentra cerca de la próstata. Es cierto parte de lo que se escucha en la calle sobre este punto. En primer lugar, se puede llegar al orgasmo y que este sea muy pero que muy placentero, si se estimula la próstata. Y en segundo lugar, para estimular la próstata, hay que hacer una exploración anal con el dedo.
Pero aunque estos dos puntos sean ciertos, no hace falta que se haga así para tener un orgasmo de este tipo ya que, de forma manual o a través del sexo oral, tu pareja puede estimular tu punto G desde el exterior, ya que la zona más sensible cercana a la próstata se encuentra justo por debajo de los testículos.
Los tabúes sexuales de las mujeres españolas son…
La masturbación: En este caso el tabú no consiste en no masturbarse, de eso nada. ¡Todo lo contrario! La mayoría de las mujeres sexualmente activas se masturban, pero el tabú reside en que no hablan de ello como lo podría hacer un hombre. La masturbación, desde el punto de vista de la mujer, sigue estando mal vista y de ahí que pocas o ninguna mujer reconoce que lo hace. En el lado opuesto están los hombres, que si en una conversación sale el tema y le preguntan: ¿Tú te masturbas?; las respuestas que se dan son tan obvias como: “Pues claro” o “¿Qué tío no lo hace?”
A parte, al parecer, muchas mujeres no saben los grandes beneficios que tiene la masturbación femenina cómo son: mayor conocimiento de su propia sexualidad, del control sobre su cuerpo y de sus relaciones sexuales.
Nuestras escorts de lujo si se masturban, por si te lo preguntabas.
Compartir a la pareja: Los tríos son temas de conversación muy recurrentes y muy habituales cuando se está con amigos, pero la mayoría de las mujeres, aunque se lo plantea, no los lleva a cabo, ya sea con dos hombres o con dos chicas de por medio. El principal problema es que no lo realizan por el miedo al qué dirán o qué pensarán sobre ellas. También otro miedo tiene que ver con la pareja o si van a hacer el trío con su compañero sentimental. Aquí el problema es que piensan cosas como: “Y si les gusta más la otra chica que yo” o “Y si le mola tanto que ahora sólo va a querer hacer este tipo de cosas”.
Cómo veis, el problema es más la desconfianza que el hecho de querer o no querer probar algo nuevo.
Innovar no es lo mismo que volverse adicto: En muchos casos, también se da la situación en la que una mujer no quiere probar algo nuevo por temor a que su pareja se olvide de lo convencional y sólo quiera hacer eso. Un ejemplo claro tiene que ver con el sexo anal. A parte de que haya quien no lo quiera hacer por motivos propios, se dan casos en los que una chica no quiere hacer sexo anal por si le gusta demasiado a su pareja y se vuelve “adicto” a hacerlo por detrás y se olvida de su otra cosita
Estos son unos cuantos tabúes sexuales que nosotros creemos que existen en la sociedad. ¿Tú crees que hay más?

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