rosalie-duthe-perin-salbreux

Rubias tontas?

En nuestra sociedad, las rubias cargan con el  mito de ser guapas y tontas.

Historia de un mito

El gen del pelo rubio, apareció hace 11 mil años en la región de los países bálticos. Para completar el estereotipo, el gen de los ojos azules, apareció hace 6-10 mil años en la región del norte del Mar Negro, cerca del Cáucaso. Se ha postulado que las personas con esos fenotipos son más llamativas, únicamente por un asunto social: lo diferente nos llama la atención. Y sin duda que estos rasgos también aportaban alguna ventaja evolutiva en el lugar que surgieron, de lo contrario, no se habrían preservado en el tiempo. (Según este estudio, eran preferidas por tener un alto nivel de estrógeno y mayor fertilidad).

97e4cd2addd630defa81bd813e92a5d4
Retrato presunto de Rosalie Duthé.
La primera mención clara y cercana a nuestros tiempos del mito de la “rubia tonta”, es en 1775, cuando una talentosa bailarina llamada Rosalie Duthé (1748-1830), se hizo famosísima como cortesana de la nobleza. Naturalmente esto atrajo la envidia de muchas personas. Al parecer, cultivaba un “personaje” parecido al de nuestra Luli Love. Se caracterizaba por hacer un pausa larga antes de hablar, aunque fuere para dar una pequeña exclamación. Sabemos de ella, porque fue satirizada en la obra de teatro Les Curiosites de la Foire Saint-Germain (Curiosidades de la Feria de Saint-Germain), que la presenta de una manera brutal: como una muñeca de tamaño humano, y sin chispa de inteligencia aparente… hasta que los visitantes se dan cuenta que les robaron su dinero. Esta obra de teatro fue un éxito rotundo, y convirtió a Rosalie en el primer caso registrado de este mito.

Luego, otra aparición del estereotipo sería en la novela La Mujer de Blanco, del escritor de best-sellers Wilkie Collins, publicada en 1859, que muestra a las rubias como lánguidas y sin iniciativa, mientras que las morenas aparecen como más proactivas y “con los pies en la tierra”, arquetipo del que se serviría toda la literatura posterior, donde por mucho tiempo los personajes rubios femeninos “eran rescatados”, mientras que las morenas luchaban por su independencia.

El mito reaparece con fuerza en 1925, cuando Anita Loos, lo toma y comienza a escribir artículos en la revista Harper’s Bazaar sobre este tema. Es tanto su éxito, que la revista triplica su tiraje, llama la atención de James Joyce y finalmente Anita escribe una novela basándose en esos artículos. ¿La novela? Los caballeros las prefieren rubias. Sí, la misma que Marilyn Monroe hiciera total y absolutamente suya y que estableciera a un nivel global el estereotipo de “la rubia tonta” el año 1953. Pero ahora, vamos a los datos duros.

Marilyn Monroe cantando: “Diamonds are a girl’s best friend” (segmento del que Madonna haría un remake)

¿Las rubias son tontas? Por supuesto que no.

 

Algunos curiosos efectos psicológicos de este mito

Ahora bien, el que un estereotipo sea falso, no quiere decir que carezca de efectos reales. Porque las personas sí somos afectadas por los estereotipos que nos aplican. Por ejemplo, un estudio de la Universidad de Paris X-Nanterre, sometió a un grupo de personas a un test de conocimientos generales, tras mostrarles material que apoyaba el mito de que “las rubias son tontas”. ¿Resultado? Las rubias respondieron peor. En cambio, en el grupo de control, que no fue sometido al material sobre “rubias tontas”, ellas lo hicieron igual que todo el resto. (Otro estudio anterior corrobora este efecto, llamado Efecto Pigmalión).

Además, se produce otro efecto interesante, esta vez en los hombres. Según el mismo estudio, si a un hombre se le muestra la imagen de una mujer rubia, responde peor a un test de inteligencia que si no se le muestra. Aunque esto parece digno de los IgNobel, tiene una interesante conclusión: empatizamos con los prejuicios que nos rodean, los hacemos propios y los encarnamos. Lo cual es genial si estamos rodeados de un ambiente positivo y proactivo, con concepciones que nos empujan hacia adelante, pero que es un poco horrible y siniestro, cuando estamos rodeados por conceptos y prejuicios negativos y cavernarios. Como ese de que “las rubias son tontas”.

A modo de pequeña conclusión:

Si nos damos cuenta, aunque este prejuicio parece una broma o un chiste para quienes no lo sufren, sí tiene efectos reales, no sólo en nuestra cultura, sino también en el desempeño de cada persona. Y no sólo este prejuicio en particular, sino todo estereotipo.

Las  palabras de Rosalie Duthé (la ya mencionada primera “rubia tonta”), al respecto:

“He sido descuidada, vana, sensible, fría, maligna.

Me han llamado tonta, esto no me debería sorprender; se me ha otorgado una belleza poco común, y esto es compensado otorgándome un compañero indispensable: falta de espíritu.

Esta es una rendición que las personas hacen hacia el mundo, con quienes posee las cualidades del alma, o las perfecciones del cuerpo.

Quien tiene méritos, ¡debe ser original, desagradable, temperamental, lo que sea! Quien tiene belleza, no puede ser sino eso.

No puedo escapar a la regla general, y si se me ha concedido una belleza inusual, no podían evitar encasillarme en la categoría ordinaria; este pequeño consuelo está en manos de mis numerosos rivales. Y no me molestaré en quitárselos.”

 

 

Please follow and like us:
SHARE
SOCIALICON
spacer